Movistar + estrenará el próximo 13 de septiembre su nueva producción en colaboración con Bambú, En el corredor de la muerte, una serie de cuatro capítulos que narra la historia de Pablo Ibar. Basada en la novela de Nacho Carretero, cuenta el proceso judicial lleno de irregularidades y contradicciones que ha vivido el sobrino del mítico exboxeador José Manuel Ibar ‘Urtain‘, tras ser acusado de asesinato en Miami en 1994. Entrevistamos al actor que da vida a Ibar en la pantalla, Miguel Ángel Silvestre.  

Miguel Ángel Silvestre posa para Cine&Tele

Cine&Tele: ¿Cómo pasaste a formar parte de este proyecto?

Miguel Ángel Silvestre: Yo estaba en Los Ángeles y me pidieron que mandara una prueba que me grabé y envié a Carlos (Marques Marcet, director de la serie). Él mostró interés en varios actores, por lo que llevamos a cabo un último cásting de cuatro horas y media en Lavapiés y salí elegido.

C&T.: ¿Conocías la historia de Pablo Ibar antes de involucrarte? ¿Crees que interpretas a un hombre inocente?

M. A. S.: Si, la conocía por las noticias y había leído el libro de Nacho Carretero, pero me faltaba estudiar a fondo si realmente yo creía en su inocencia, porque íbamos a contar una historia muy  importante en la que tienes que tener muy  claro en qué lugar estás. Investigué mucho al respecto, pero lo que realmente me convenció fue un mensaje de Nacho en el que me envió una comparación de una forense facial. En ella se veían las orejas de Pablo Ibar, que son muy pequeñas y las tiene especialmente pegadas y en la imagen del asesino se ve que las tiene grandes y separadas.

Para mí eso es una prueba muy esclarecedora, que se suma a la falta de ADN, la manipulación de pruebas que ha habido… son muchas las injusticias que se han cometido, las incidencias que han sucedido en el juicio. Ahí dije “quiero ir con todo” y empezamos a trabajar. El proceso de rodaje ha sido precioso porque todo el equipo de En el corredor de la muerte queremos contar la historia de un hombre inocente.



C&T.: ¿Cómo fue para ti ponerte en su piel? ¿Destacas algún momento del rodaje?

M. A. S.: Tengo un gran recuerdo del trabajo en equipo con el director, del trabajo de rodaje. Hay dos secuencias que para mí son importantes, una en la que Pablo se prepara para un futuro que le asusta. Él cuenta que se tuvo que fajar para poder convivir con asesinos de verdad, porque si no se lo iban a comer en la cárcel. Entonces empieza a boxear en prisión. El director Carlos y yo teníamos claro que ese tipo de situaciones no podían contarse desde una posición preciosista, ya que estamos hablando de alguien que se va a enfrentar a un futuro que es terrible y que no desea bajo ningún concepto. Otro punto que destaco es un momento en el que él considera quitarse la vida. Y en ese momento piensa en su padre, y reflexiona. “Tú me advertiste acerca de estas cosas, tu lo has hecho bien y ahora veo que tenías razón y yo me equivoqué”, piensa. Ese tipo de momentos son los que definen a una persona y enriquecen un rodaje.

C&T.: ¿Supone una responsabilidad extra interpretar a un hombre que tú crees inocente, aunque la justicia estadounidense diga lo contrario?

M. A. S.: Creo que es importante jugar con la ambigüedad que se vivió en el caso real.  Él siempre repite lo mismo: “no soy un ángel”. Había tenido algunos problemas y altercados en Miami y era importante mostrar eso. Se trataba de interpretar al Pablo real. En cuanto a la responsabilidad, por una parte sí y por otra no. Yo siempre hago lo que está en mis manos para que el resultado sea el mejor posible. Yo confiaba mucho en el director y sabía que si me dejaba llevar, él se encargaría de cuidar los detalles, alejándose de edulcorar momentos para mostrar una realidad cruda y áspera.

C&T.: ¿Pudiste hablar con el propio Pablo Ibar para preparar tu personaje?

M. A. S.: No, porque cuando empezamos con el proyecto él entró en prisión preventiva porque se acercaba el juicio y en esa situación no pueden ver ni siquiera a su familia, sólo a su abogado. Entonces quise hablar con su familia, pero preparando las preguntas que iba a hacerle me di cuenta de que era muy osado que yo, un actor, me adentrara en la la familia en un momento tan delicado como ese preferí no hacerlo finalmente.

C&T.: ¿Cuáles le dirías al público que son los puntos fuertes de ‘En el corredor de la muerte’?

M. A. S.: Creo que el hecho de representar un episodio verídico, que ha tenido tantos giros de guión imposibles de creer y que aún así ha sucedido. Es una historia de esas con las que te echas las manos a la cabeza. También para aquellos que están familiarizados por la historia, les gustará conocer todos los recovecos que hemos investigado, todo lo que ha tapado el sistema judicial.

C&T.: ¿Qué te ha aportado personalmente interpretar este papel?

M. A. S.: Es la primera vez que trabajo en un personaje real. Lo que me llevo de este rodaje es trabajar con un equipo tan unido por la  misma causa, contar la inocencia de Pablo. Cuando me preguntan, ¿Qué sentiste cuándo estabas en esa celda durante el rodaje? Yo les decía: “mi celda tiene tres paredes, en lo que debería ser la cuarta están el cámara, el foquista, el maquinista… yo en esa situación solo recibía apoyo. Pablo vive en una celda de verdad, en un ambiente muy hostil e injusto. No puedo expresar eso porque es imposible, pero lo que lo que me llevo es el hecho de haber contado una historia que está por encima de lo personal y donde todos hemos trabajado con un mismo objetivo.

C&T.: ¿En tu carrera, has notado alguna diferencia entre rodar en España o Estados Unidos?

M. A. S.: A grandes rasgos, ninguna. Como en cualquier rodaje, todo depende de lo que pida el proyecto, pero en la actualidad las producciones en nuestro país están a un nivel muy alto y no hay diferencias con Estados Unidos más allá de las particularidades de la historia.

C&T.: ¿En qué tipo de proyecto te gustaría embarcarte que todavía no has tenido la oportunidad?

M. A. S.: A mí me gusta mucho bailar. Me gustaría contar algo que tuviera que ver con el baile, creo que sería muy interesante.  También me atrae mucho la historia de José Manuel Urtain, el boxeador, es un personaje que siempre me ha llamado mucho la atención.

C&T.: ¿Estás rodando algo actualmente?

M. A. S.: La serie 30 monedas con Álex de la Iglesia, que es un animal sin límites, una persona entrañable con la que me lo estoy pasando muy bien. Todos los días me sorprende con algún plano o un decorado… Se trata de un proyecto sorprendente que mezcla el terror, un aire costumbrista que recuerda a Balada triste de trompeta, un toque de thriller bíblico en el que se interpreta quiénes son los traidores, los justos, los pecadores… el universo de Álex está muy conseguido en esta serie y tengo muchas ganas de ver el resultado.