El restaurante El viejo Chamartín de Madrid fue ayer el escenario donde se produjo la entrega de la 11ª edición del Premio NAECE, destinado a la mejor película española del año previo. La Nueva Asociación de Exhibidores de Cine de España otorgó en esta ocasión el galardón a Campeones, en cuya representación estuvieron el director Javier Fesser, el distribuidor José Luis Hervías, el productor Luis Manso y dos de sus actores, José de Luna y Alberto Nieto.

De izquierda a derecha, Luis Manso (productor de Películas Pendelton), el director Javier Fesser, Juan Antonio Mayoral (presidente de NAECE), Beatriz Navas (directora general del ICAA), José Luis Hervías (director general Universal Pictures Spain) y Julio Abengózar (vicepresidente de NAECE)

Como todos los años, los pequeños exhibidores se han reunido en torno a una comida con el fin de volver a verse las caras, compartir sus experiencias y celebrar el coraje que demuestran resistiendo en un mercado tan hostil como el cinematográfico y tan falto de apoyo institucional.

Al almuerzo acudió, eso sí, Beatriz Navas, directora general del ICAA. Junto a ella, y entre los más de 70 invitados al evento, destacó la presencia de Estela Artacho, presidenta de Fedicine (Federación de Distribuidores Cinematográficos); Miguel Morales, presidente de Adicine (Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos); o proveedores como Luis Wassmann o Domingo Pereira y su familia. De hecho, Cinematografía Pereira fue la patrocinadora del almuerzo.



Antes de la entrega de galardones, Julio Abengózar, vicepresidente de NAECE, se dirigió a los asistentes con un discurso que, por su interés a la ahora de analizar la situación del sector, reproducimos de manera íntegra:

“Permitidme una reflexión sobre la razón de ser de nuestra asociación o, al menos, sobre la razón que debería ser.

Las salas de cine cumplimos una doble función. Por una parte, llevamos el cine estable a lugares donde, de otra manera, sería poco probable que llegara, dado que, generalmente, estamos ubicados en plazas poco atractivas para las grandes cadenas de exhibición. Por otra, damos visibilidad a muchos títulos que tienen difícil acceso a las grandes cadenas comerciales.

Más de 70 personas acudieron al restaurante El viejo Chamartín en Madrid para la entrega del premio.

A su vez, somos las salas, en general, el punto en el que se genera la mayor parte de la recaudación que sustenta toda la industria del cine. Somos, en definitiva, el punto de venta del cine.

Hasta que una película es exhibida, económicamente todo lo que se ha hecho es invertir en ella, ya sea en su producción, en su distribución o en su promoción. Depende de lo que recaude en la exhibición para que esa inversión se cubra y produzca beneficios.

Julio Abengózar, vicepresidente de NAECE, durante el discurso.

Sin embargo, las salas de cine, sobre todo las independientes, somos los sujetos pasivos de toda la cadena. En algunos casos, dependemos de la política de distribución que hayan pactado entre productor y distribuidor. En otros, lo hacemos de la propia política de distribución de la compañía distribuidora.

La total ausencia de regulación en este sentido nos deja en un desamparo cuyas consecuencias suelen ser las dificultades que, día a día, nos encontramos para programar muchos títulos.

Entre los asistentes estuvieron Miguel Morales, presidente de Adicine (segundo por la izquierda), Estela Artacho, presidenta de Fedicine (segunda por la derecha) y Nicolás Cicuéndez, expresidente de NAECE (derecha).

Es irónico que, en la era de la tecnología digital, aún estemos hablando de la falta de copias. Habrá muchas otras razones para restringir los lanzamientos pero seguro que no es un problema de copias.

Con el aluvión de estrenos que cada semana salen al mercado, la fecha de caducidad de los títulos en cartelera se hace cada vez más corta. Los nuevos empujan a los anteriores y las carteleras, como el pescado, deben ser frescas. Resulta difícil, sobre todo para los pequeños cines, mantener los títulos. Hoy, un cine de tercera o cuarta semana tiene difícil viabilidad.

Alfonso Oriol, CEO de Movierecord (izquierda) y David Rodríguez, director general de ComScore para España y Portugal (derecha).

Si nosotros desaparecemos, gran parte del cine independiente (la mayoría del cine español) se quedaría sin pantallas donde exhibirse. Y por el camino que vamos no sería de extrañar esa desaparición. Bastará media vuelta de tuerca en innovación tecnológica para que muchas salas independientes bajemos la persiana si nadie lo remedia.

Pero lo más grave sería que algunos millones de espectadores se quedarían sin la opción de ver cine y a la gran mayoría de estos, no los recuperarían las cadenas comerciales.

Hoy, que tanto se habla de la España despoblada, debemos procurar, al menos, no despoblarla de cine.

Carmen Pereira, CEO de Cinematografía Pereira, flanqueada por Antonio Carballo, editor de Cineinforme (izquierda), y Nicolás Cicuéndez, expresidente de NAECE (derecha).

Urge un pacto de la industria entre todos los sectores que establezca unas reglas de juego (hoy inexistentes) que tengan en cuenta las peculiaridades de cada uno de ellos pero con un fin último que sea el fomento del cine en su conjunto. Que apoye la producción pero que asegure que cualquier cine, independientemente de su tamaño, tendrá acceso a los títulos en condiciones igualitarias.

Igualmente, urge un pacto que apueste por una política decidida de apoyo a la distribución y promoción de cualquier título, con especial atención al cine español, sí, pero sin dejar de lado el resto, pues el fomento del cine no es sólo el apoyo a su producción, sino el incentivo al espectador a ir a las salas, sea cual sea el título que este elija.

De izquierda a derecha, Alberto Nieto, José de Luna, Luis Manso y Javier Fesser, con el premio para ‘Campeones’.

Nos equivocaremos si pensamos que el espectador se acercará a las salas a ver lo que nosotros le ofrezcamos. Somos nosotros quienes tenemos que procurar darle al espectador lo que este demande.

El cine es cultura y, como tal, es universal y así debe ser su promoción. Nadie entendería una política de fomento de la lectura que sólo promocionase la literatura española o una política museística que apoyase exclusivamente el arte español.

José Luis Hervías, director general de Universal Pictures Spain (izquierda), junto a Julio Abengózar.

El cine es cultura y la cultura es el motor de progreso de un pueblo. Pero el cine es también ilusión y la ilusión es el mejor alimento para la esperanza. De ello nos ha dado un extraordinario ejemplo la película y el equipo que hoy premiamos: Campeones. Muchas gracias”.

A continuación, se produjo la entrega del premio a la película Campeones, un fenómeno social y de taquilla que congregó a más de 3 millones de espectadores en las salas de cine y recaudó más de 19 millones de euros.

Javier Fesser agradeciendo el premio recibido.

La cinta sucedió en esta distinción a Tarde para la ira de Raúl Arévalo y La librería de Isabel Coixet, reconocidas por NAECE en 2017 y 2018 respectivamente. Es una producción de Morena Films, Películas Pendelto, RTVE y Telefónica Audiovisual Digital.

En primer lugar, Abengózar le dio una estatuilla al distribuidor de la película, Universal Pictures Spain. En nombre de la compañía estaba en el almuerzo su director general, José Luis Hervías.

“Únicamente quiero agradecéroslo a todos y reconocer que no seríamos la distribuidora que hemos sido y somos sin vuestra colaboración, sin vuestro trabajo y sin vuestra asociación”, señaló el representante de Universal.

Beatriz Navas concedió otra estatuilla a director, productor y actores. Javier Fesser, director y conguionista, cogió el micrófono para decir unas palabras : “Muchas gracias por este premiazo de nombre de todos los que hemos tenido la suerte de hacer Campeones. Quienes hacemos las películas, tenemos poca relación con los exhibidores porque tenemos siempre al distribuidor. En este caso, todos sabéis lo agradecidos que estamos a Universal por el ilusión y el amor que habéis puesto en esta película”.

Además, Fesser apuntó que era una “oportunidad perfecta” para decir lo mismo de los exhibidores. “Hemos notado que esta película ha creado un vínculo especial, ha sido mantenida mucho tiempo y ha sido tratada de una manera que, de verdad, creemos que ha habido un cariño especial y una involucración de los que tenéis los cines”, manifestó Fesser.

El cineasta admitió la emoción y el agradecimiento, y comentó que la película todavía sigue en algún cine: “Nos parece que todo ha funcionado porque todos hemos trabajado. Gracias por remar en el mismo sentido“.