Como siempre, la Gala de los Goya ha vuelto a servir de altavoz a través del cual los filmakers expresan cada año su opinión sobre el estado de la producción de cine en España.

Andreu Buenafuente imitó a Groucho Marx para uno de los sketches más incisivos.

En esta ocasión, el mensaje de los académicos se ha centrado en cuatro ejes:  el sistema actual de subvenciones es demencial; las entradas de cine no son caras; es necesario que los poderes públicos se esfuercen más en la defensa de nuestra cultura y, finalmente, que a pesar de estas circunstancias el cine español atraviesa un momento de esplendor, si se considera como cine a las series de ficción y los largometrajes que se han producido exclusivamente para su explotación a través de las plataformas y canales de pago.

El discurso del presidente Mariano Barroso fue más tibio de lo que esperábamos pero inmediatamente apareció Andreu Buenafuente y, con su parodia de Groucho Marx, añadió la parte más dura del mensaje, es decir, la referente al demencial sistema de subvenciones.

Foto institucional en la alfombra roja de los Goya 2019.

Pero es que el actual sistema de subvenciones a la producción de cine español fue pactado en su día —hace cuatro años—  entre la Federación de Productores FAPAE y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Un pacto que, sobre el papel, ofrecía unas perspectivas aceptables. Perspectivas que luego, en la práctica, no se han cumplido.

Y es que el actual sistema tiene la gran ventaja de que es totalmente imparcial y objetivo, pero también tiene el gran inconveniente de que su dotación económica sigue siendo absolutamente insuficiente. Recordemos que se distribuyen, mediante concurso, 35 millones de euros al año, mientras que en Italia esta cifra se multiplica por más de 10 y en Francia por más de 20.

De hecho, en cada convocatoria de ayudas que abre el ICAA, siempre quedan fuera, por falta de fondos, numerosos proyectos que reúnen todos los requisitos necesarios. Así no se puede competir en los mercados ni en los festivales internacionales.

El ministro de Cultura, José Guirao, durante la entrega de premios.

En cuanto al precio de las entradas, Andreu-Groucho se preguntaba: “ ¿Cómo es posible que aún quede alguien pensando que las entradas de cine son caras? ¡Si cuestan menos que un gin-tonic y además no te meten el pepino!”.  El comentario jocoso hizo estallar una gran carcajada en el público.

El talento de los directores, actores y técnicos de nuestro cine es patente. Con los medios adecuados, e incluso a veces sin ellos, el cine español consigue alcanzar una excelente calidad y, en ocasiones, una notable conexión con el público. En los Goya pudimos ver a los responsables de algunos de esos títulos, grande taquillazos como Campeones o Superlópez y película aclamadas por festivales y crítica como El reino, Todos lo saben, Entre dos aguas, Quién te cantará, Carmen y Lola o La enfermedad del domingo.

Varios de los cineastas de mayor talento en el cine de suspense y terror español homenajearon a Chico Ibáñez Serrado, Goya de Honor 2019.

Pero solamente ocurre en un pequeño porcentaje del total. El resto de las 150 películas estrenadas en 2018 son obras tan modestas, con tan poco presupuesto , que es imposible que logren la necesaria visibilidad para llegar al público, ni siquiera de manera limitada.

Puedes consultar la crónica de la ceremonia, con todo el listado de premiados, aquí. También te puede interesar este otro análisis de la gala que hemos publicado.