El festival internacional de cine de Bilbao, ZINEBI, se convierte este año en una cita muy especial ya que celebra su 60º aniversario y además, es la primera edición a cargo de su nueva directora, Vanesa Fernández Guerra.

Creado en 1959 por el Instituto Vascongado de Cultura Hispánica, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Certamen Internacional de Cine Documental Iberoamericano y Filipino de Bilbao (su nombre inicial) se concibió como hermano menor del Festival de San Sebastián, que había nacido seis años antes. Es pues, tras el de San Sebastián y el de Valladolid, el tercero más antiguo de España y el primero entre los de su especialidad. Entre 1972 y 1981 se convirtió en una plataforma de debate sobre el cortometraje español y en un espacio para la difusión de las cinematografías más variopintas, en especial la latinoamericana. En 1974 obtuvo el reconocimiento de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films (FIAPF) como certamen de la máxima categoría internacional competitiva y entre 1975 y 1980 fue el lugar de debate idóneo para el alumbramiento de lo que entre nosotros empezó a conocerse como cine vasco.

A partir de 1981 el festival fue asumido por el Ayuntamiento de Bilbao y desde el año 2000 emprendió una nueva época en la que ha ido consolidando paulatinamente su posición como uno de los festivales internacionales más importantes de su especialidad  y en su ámbito territorial ha servido de plataforma a los nuevos realizadores vascos y españoles y ha contribuido a la promoción internacional de un cine que no se agota en la repetición de rasgos estilísticos estereotipados sino que apuesta por la experimentación formal, la condición híbrida e interdisciplinar de las nuevas producciones audiovisuales, el apoyo a los realizadores emergentes y la indagación ética y estética  de los cineastas en las cada vez más complejas realidades contemporáneas.

Entre los realizadores internacionales premiados en Bilbao destacan Jacques Demy, Richard Lester, Pierre Pérrault, Claude Lelouch, Gian Vittorio Baldi, Carol Dalard, Fernando Birri, Estela Bravo, Santiago Álvarez, Valeria Sarmiento, Robert L. Drew, Maia Bousinova, Felipe Cazals, Mónica Maurer, Peter Watkins, Peter Mullan, Lourdes Portillo, Avi Mograbi o Làzslo Nemes. En este sentido, cabe afirmar que el festival ha sido un banco de pruebas de las nuevas tendencias del cine contemporáneo y una plataforma útil para los cineastas más arriesgados en un marco de crítica, debate y especialización.

Un recuento similar entre las filas del cine español, permite señalar que en el Festival de Bilbao han emergido realizadores varias generaciones distintas: Carlos Saura, Basilio M. Patino, Pío Caro Baroja, José Val del Omar, Javier Aguirre, Jaime Chávarri, Francesc Betriu, Nadia Werba, Imanol Uribe, Montxo Armendáriz, Julio Medem, Juanma Bajo Ulloa, Javier Rebollo, Santiago Segura, Asier Altuna, Jon Garaño, José María Goenaga, Begoña Vicario, Isabel Herguera, Koldo Almandoz, Virginia García del Pino o Natalia Marín.

Entre sus invitados, jurados internacionales o galardonados con  el Mikeldi de Honor, su máxima distinción anual, están Roman Polanski, Peter Greenaway, Ennio Morricone, Jean Rouch, Dino Risi, Luis G. Berlanga, Hanna Schygulla, Anna Karina, Jane Birkin, Arturo Ripstein, Elías Querejeta, Richard Lester, Pavel Paulikowski, Jeanne Moreau, Vannessa Redgrave, Emir Kusturica, Liliana Cavani, Carlos Saura, Manuel Gutiérrez Aragón, Jean-Claude Carrière, Patrice Chéreau, Cecilia Roth, Hirokazu Kore-Eda, Juan Ruiz Anchía, Aki Kaurismäki y Marco Bellocchio.

El Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (ZINEBI) es hoy, sesenta años después, uno de los festivales internacionales calificadores para los Premios Oscar, BAFTA y Goya mientras que en el plano local es el principal vehículo de la acción municipal en el sector audiovisual de Bilbao y del País Vasco, empresas y profesionales que se encuentran hoy en inmejorables condiciones para ser un factor fundamental de la actividad económica en el tránsito que Bilbao viene realizando entre su anterior época industrial y su actual posición como ciudad de servicios avanzados.

Mariano Llinás recibirá uno de los Mikeldis de Honor de la 60ª edición y su esperada La flor se estrenará en primicia en ZINEBI

Mariano Llinás

El guionista y director argentino Mariano Llinás es miembro del grupo de cineastas El Pampero Cine junto con Laura Citarella, Alejo Moguillansky y Agustín Mendilaharzu. Este colectivo ha desarrollado un sistema de producción basado en el rechazo de los procedimientos industriales y en su radical independencia de las fuentes clásicas de financiación. En 2002 Mariano Llinás realizó su primera película, titulada Balnearios.

En 2008 dirigió Historias extraordinarias, su segundo largomtraje, que fue aclamado por la crítica y tuvo un gran éxito de público en Argentina. Su último trabajo, La flor (2018), se ha estrenado en la 20ª edición del festival Bafici de Buenos Aires, en el que fue ganador de la Competición Internacional. Posteriormente, ha competido en festivales internacionales tan reconocidos como Locarno, Toronto o próximamente Nueva York, en los que ha obtenido un gran éxito entre el público y la crítica especializada.

El Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (ZINEBI) acoge en su 60ª edición el estreno en el Estado de esta extraordinaria y singularísima película, un imponente proyecto visual y narrativo de 13 horas y 45 minutos de duración. Como ha escrito el propio Mariano Llinás, “el film no pretende utilizar la experiencia previa de una actriz para dotar de una emoción particular a una serie de imágenes, sino que La flor aspira a construir, a constituir dicha experiencia emocional. Que esa experiencia sea la película, que los espectadores puedan ver la carrera de una serie de actrices suceder ante sus ojos como parte de un mismo film”.

La flor es un complejo narrativo integrado por seis historias independientes y sucesivas. El punto de unión que tienen entre sí es que cada una de ellas está protagonizada por las cuatro mismas actrices: Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa, que forman el colectivo artístico denominado Piel de Lava. El universo de dichas ficciones es radicalmente diferente de un episodio a otro, de hecho el realizador se propone desde el principio poner de relieve esa diferencia extrema.

Fotograma de La Flor

Asimismo, los personajes que las cuatro actrices encarnan en cada relato aspiran a la misma variedad. Pilar Gamboa, por ejemplo, es una hechicera en el primero, una cantante pop en el segundo, una espía muda en el tercero, ella misma en el cuarto, un personaje secundario, casi invisible, en el quinto y una cautiva huida  en la pampa del siglo XIX en el sexto. Cada una de las actrices habrá de saltar de un universo ficcional a otro, como en un baile de máscaras.

El objetivo de Mariano Llinás es doble: por un lado, convertir a las actrices en máquinas de narrar, depositar en su cuerpo la obligación y la responsabilidad de dar cuenta de dichas ficciones para provocar en nosotros, como decía Samuel T. Coleridge, la suspensión voluntaria de la incredulidad que es el fin último de cualquier práctica artística; y por otro lado, que el salto de una ficción a otra nos revele, a lo largo del vasto trayecto narrativo, el verdadero rostro de esas mujeres.