FASA, el proyecto del futuro modelo de financiación de la producción audiovisual española fue el elemento central de la reunión mantenida en Santiago de Compostela hace unos días entre los representantes de las principales asociaciones de productoras con el director general del ICAA, Óscar Graefenhain. La propuesta tiene cuatro vías de financiación, dotaría de 158 millones de euros anuales al sector y, según las asociaciones, permitiría que el audiovisual español “crezca y se fortalezca, desarrollándose en todo su potencial, despolitizándolo y permitiéndole una progresiva independencia de los Presupuestos Generales del Estado”.

Santiago de Compostela acogió la reunión entre el director de ICAA, Óscar Graefenhain, y los representantes de las asociaciones de productores.

Las asociaciones de productoras audiovisuales se reunieron hace unos días en Santiago de Compostela y le presentaron al representante del Gobierno español el proyecto de creación del Fondo Nacional Público de Apoyo al Sector Audiovisual (FASA), que estaría gestionado por el ICAA.

Cabe recordar que, en septiembre, en Cine&Tele se escribió un reportaje al respecto de la financiación del cine español  y también se publicó un editorial en la revista de Cineinforme de octubre en el que se analizaba esta propuesta que PROA presentó en el Festival de San Sebastián así como las grandes similitudes que ofrece con lo que se proponía en Cineinforme ya en 1996.

El FASA se nutriría de cuatro vías de financiación: los Presupuestos Generales del Estado, un canon que se le cobraría a las empresas de servicios audiovisuales bajo demanda, un canon cinematográfico que asumirían los productores, los distribuidores y los exhibidores, y préstamos participativos.

En el proyecto presentado por las productoras, la aportación de los Presupuestos Generales del Estado al FASA podría ser, en un primero estadio, similar a la correspondiente al Fondo para la Protección de la Cinematografía actual, alrededor de los 66 millones de euros (en 2017 fue de 72,3 millones, sumando la dotación para producción, las ayudas transitorias a la amortización de películas, las ayudas sujetas la concurrencia competitiva para la organización de festivales, y las ayudas para la asistencia a los mismos, así como las ayudas a distribución).

Ya en enero de 1996 las páginas de Cineinforme proponían un modelo prácticamente idéntico al que ahora se ha presentado ante el ICAA.

La idea es que, progresivamente, esta aportación se vaya  aminorando en función de los retornos de los préstamos participativos, así como del posible aumento de la contribución de las otras fuentes del FASA.

Respecto a las empresas de servicios audiovisuales bajo demanda, se propone la aportación al FASA del 3% de la facturación anual en el territorio español de las empresas que ofrecen contenidos audiovisuales bajo demanda, como  pueden ser plataformas como Netflix, Amazon o HBO.

Los productores plantean un canon cinematográfico que supondría destinar un 10% del precio de las entradas de cine para nutrir el FASA. Según sus postulados, el coste de la aportación al fondo no recaería sobre el espectador, sino que recaería, a partes iguales, sobre productores, distribuidores y exhibidores.

Dentro de la línea de ayudas generales a la producción, se propone introducir el concepto de préstamo participativo, con el objetivo de que se realice un retorno progresivo por parte de las empresas productoras de la ayuda percibida, hasta cubrir la totalidad del importe, en caso de que la producción obtuviera unos beneficios superiores a una cantidad que se acuerde entre la administración y la patronal de los productores.

Según el modelo presentado, las aportaciones que nutrirían el Fondo Nacional Público de Apoyo al Sector Audiovisual (FASA) en el primero año serían: 68 millones de euros procedentes de los Presupuestos Generales del Estado, 50 millones del canon cinematográfico y 40 millones de las empresas de servicios bajo demanda, de modo que se dispondría de 158 millones de euros.

Con esta cantidad, según las productoras, “se podría dotar convenientemente las líneas actuales, crear otras nuevas y retomar líneas de ayuda que se suprimieron cuando la crisis golpeó a todos los sectores del país”.

Las líneas de ayuda que otorgaría el FASA estarían destinadas a la organización festivales (concurrencia competitiva), cortometrajes, asistencia a festivales, ayudas generales y selectivas, desarrollo, promoción y difusión (productores), distribución (distribuidores), exhibición (exhibidores), proyectos web, videojuegos, ficción televisiva (miniseries de hasta 8 capítulos y TVMovies), animación (cine y televisión) y documentales de televisión.

Las asociaciones de productoras consideran que la implantación de las nuevas ayudas “a priori” que el ICAA puso en marcha en 2016 “es una buena propuesta, pero poco eficaz”. Recuerdan que en 2017 dispusieron de un escaso fondo para las nuevas producciones de 36,3 millones de euros, sin unos beneficios fiscales competitivos y sin soluciones legislativas de calado que se adecúen a la idiosincrasia específica del sector.

FASA se nutriría de los Presupuestos Generales del Estado, un canon a las plataformas VOD, un canon a las entradas de cine, y unos préstamos participativos.

“No parece razonable que en un momento en el que en numerosos países europeos están haciendo un esfuerzo por repensar sus fórmulas para la mejora de la financiación de sus sectores audiovisuales, en un ejercicio de pensamiento holístico y de futuro, España se detenga”, añaden los productores.

 

“La presentación del proyecto es el primer paso en una larga negociación”

El director general del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales ( ICCA), Óscar Graefenhain, señaló que se trata de un proyecto “muy interesante que supone el primer paso en una larga negociación que tendremos que abordar con los agentes del sector pero que muestra que hay una muy buena interlocución entre el sector y el Gobierno de España, en este caso a través del ICAA”.

Según Graefenhain, el Gobierno “está dispuesto a discutir y debatir todo lo que sean mejoras para el audiovisual en su conjunto y para el cine en particular”. Además, se congratuló de que el sector haga propuestas desde el consenso y que presente documentos ya muy trabajados, que facilita el objetivo generalizado de “ofrecer un mayor y mejor apoyo a nuestro cine y colocarlo en el lugar que se merece y que le corresponde”.

El director del ICAA no quiso concretar una hoja de ruta respecto a conseguir ese nuevo modelo de financiación para el sector audiovisual español. Sí que apuntó que, aunque considera que el FASA es “un proyecto realista”, posee  “propuestas en las que se puede avanzar más rápidamente” pero también “otras que exigirán dialogar más”.

 

Las asociaciones que forman parte de la mesa de productoras promotoras del FASA son ACuCA, ADAEX, ADN,  AEPA (Animación), AEPA (Asturias), AEPA-APRIAA, AGAPI, AIC, AMA, APACAM, APAIB, APROAR, APROMUR, AVANT, AVAPI, DEV, DEVICAT, EPE-APV, IBAIA, NAPAR, PAC, PATE, PAV, PECAA, ProANIMATS, PROCINE, ProDOCS, ProFICCIÓ, ProTV y SAVE.