Jacob McPherson ha realizado un estudio dentro del programa MA Arts and Society de la Universidad de Utrecht en el que refleja que la digitalización y la globalización están cambiado la forma en la que los creadores de contenidos en el mercado laboral audiovisual trabajan a nivel mundial. Mientras el panorama digital continúa evolucionando, los recursos humanos se vuelven más nómadas y las iniciativas de base local pierden importancia.

La investigación está también relacionada con un proyecto conducido por HTH Research y comisionado por el Dutch Portal for Audiovisual Makers (PAM).

En Estados Unidos, un mercado muy competitivo con trabajadores altamente cualificados amenaza los ingresos potenciales para los trabajadores audiovisuales. En Europa, el reto está en las restricciones de los contenidos creados cuando se intenta alcanzar las plataformas de distribución global.

Los creadores incluso están trasladando sus negocios a países que proporcionan un apoyo de financiación mayor. De hecho, algunos productores en Estados Unidos se están asociación con colegas europeos para beneficiarse de financiación de organizaciones nacionales que están pensadas para creación europea.

La práctica inexistencia de fondos públicos de financiación en Estados Unidos provoca que los productoras inviertan su propio dinero y recursos en los proyectos, por lo que son capaces de retener el control y la propiedad del contenido, lo que afecta a cómo se distribuye y vende el trabajo. Pero los productores deben confiar en clientes corporativos para obtener los fondos, lo que no resulta fácil conseguir de manera continuada, algo necesario para poder tener una trayectoria profesional.

Según este informe, hay un problema para hacer circular las obras europeas y se debe a que, dado que en muchas ocasiones las televisiones nacionales financian los proyectos y se hacen con derechos de coproducción, de facto se está limitando a los creadores poder trabajar con plataformas como Netflix.

Muchos cineastas encuentran enormes dificultades para negociar por más derechos sin tener que suministrar ellos los recursos financieros. Aunque Netflix normalmente paga una cantidad fija pequeña a cambio del contenido, los creadores cada vez más valoran las plataformas que ofrecen distribución fuera de un único territorio.

No obstante, existe mucha fricción entre la posición de las organizaciones de financiación nacionales y las demandas que, como resultado de la digitalización, están realizando algunos cineastas.

La investigación llevada a cabo por HTH Research se centra en el impacto de las legislaciones de derechos de autor en relaciones contractuales entre creadores de contenidos y operadores. Un asunto fundamental es el posible viraje de cantidades fijas a contratos que aseguren una cuota mayor de ingresos potenciales a partir de estos derechos.

El estudio también toca las posibilidades de financiación a través de crowdfunding pero la mayoría de los entrevistados indicaron que la mayor parte de las campañas generan una cantidad muy inferior a la que se requiere, si bien se pueden considerar cifras interesantes para permitir crear material que presentar a inversores o entidades gubernamentales.

Puedes leer el informe en inglés aquí.