Ha resultado ‘rara’ esta última edición del American Film Market 2017. Tras años de asistencia a este mercado, que abrió sus puertas en 1981 y que es sin duda el evento must be de la compra-venta de derechos audiovisuales de cine mundial, este reportero ha podido constatar que vienen curvas.

Por Guillermo Velasco

No vienen curvas para el AFM en sí, que todavía tiene su punch en esta magnífica localización que es el Loews Hotel de Santa Mónica. No vienen curvas para este evento sectorial, que sigue fuerte con casi 8.000 registrados, entre ejecutivos, productores, financiadores, medios y expertos en cine.

Vienen curvas para un sector que, después de muchos años haciendo las cosas al viejo estilo tradicional (al good old fashioned way, como dicen por aquí),  tiene la enorme tarea por delante de cambiar sus métodos y formas. Pero vayamos al grano: el negocio está cambiando. Y afecta de lleno a todos los grandes jugadores.

 

PRODUCTORES: ¡Qué difícil es levantar una película!

Esta frase, posiblemente la más repetida por productores de medio mundo, nunca ha tenido tanta parte de verdad, especialmente para los productores españoles. No queremos decir que antes esta profesión fuese precisamente tranquila, pero es que ahora el camino se retuerce más aún si cabe. Porque las producciones españolas se han visto obligadas a salir fuera para levantar una parte significativa de la financiación.

Hasta ahí todo bien, es un buen planteamiento estratégico, hacer que nuestros productos se internacionalicen, porque si los recursos vienen de fuera, también los productos (las películas) serán más aptas para el consumo internacional. Pero es que esto lo llevan haciendo las cinematografías de todo el mundo, sobre todo de la zona euro, desde hace décadas ya.

Aquí parece que nos hemos dado cuenta un poco más tarde y ahora empezamos realmente a entender que, para competir fuera, hace falta algo más que buena voluntad. Vayamos por partes: el camino de la coproducción, que parece el más lógico, tiene sus dificultades. Muchos productores llevan años diciéndome que antes de salir a buscar tu media naranja (vamos, otra productora que se encargue de parte de la producción porque desde España es difícil financiar), debes tener las cosas atadas en tu propio país. Vamos, que España sigue siendo tu mercado principal y aunque nos sea el único, es del que más retornos sacarás. Aquí como siempre hay excepciones.

El camino de la financiación se retuerce más aún si cabe. Las producciones españolas se han visto obligadas a salir fuera para levantar una parte significativa de la financiación.

Pero el mercado español es, cada vez más, donde más complejo resulta conseguir financiación. Y ello debido a que , en los últimos años, se ha ido hacia un sistema que pretende potenciar las producciones ambiciosas, las que “crean industria”, y todo gira en torno a tener un acuerdo con una TV. Sin acuerdo con la TV, es más difícil encontrar distribución, así que sin tele, posiblemente no tengas distribuidor nacional, por lo tanto para el sistema de puntos del ICAA ya vas mal. Pero no es solo una cuestión económica, es una cuestión de confianza: ¿cómo vas a encontrar coproductores fuera de España si la primera cosa que quieren saber es con que TV nacional coproduces? Así que aquí tenemos el primer cuello de botella.

Si no cierras tu TV, no cierras tu distribución y no accedes al ICAA y no tienes financiación de dinero, no tienes la confianza de coproductores de fuera. Ni que decir que en esa situación tampoco parece fácil encontrar distribuidor o agente de ventas internacional que haga las famosas preventas de derechos internacionales, lo que siempre se ha considerado el Santo Grial de la financiación de cine.

Así que, por parte de los productores, el ‘viejo buen camino’ clásico parece liquidado. Solo unos pocos productores, los de “siempre”, como suelen decir los productores independientes, son los llamados al banquete de las TVs.

Pero bueno, empuje y empeño no deben faltar en la cartera de un buen productor, así que este se busca la vida y a veces, raras veces, suena la flauta y el productor español seduce a otro productor de otro país para coproducir su película. En ese caso, que los hay, empieza una “travesía” casi más difícil aún.

Stand de Film Madrid en el American Film Market 2017.

Los recursos que los productores de países europeos de nuestro nivel tienen (Italia, Francia o Alemania) son mucho más abundantes y su sistema prima a la producción nacional. De tal forma o manera que, después de arriesgar su dinero en desarrollo, y hacerlo bien (ahí hemos recorrido un buen camino y somos cada vez más competentes), el productor español debe ceder una gran parte, a veces una parte mayoritaria, a los países coproductores, ya que ellos tienen más acceso a financiación y hacen valer ese poder.

No solo tienen más acceso a financiación, sino que son más caros produciendo, así que en el reparto de propiedad (lo que se llama IP), imponen su poder. Es decir, que si sales a buscar un coproductor alemán para que se haga cargo de la mitad de 3 millones de euros que costaría hacer la producción en España, encontrarás que ese coproductor cifrará su mitad de la producción en 2,5 millones de euros, y que te dirá qué sumando tus 1,5 millones y sus 2,5 millones, la producción tiene un coste de 4 millones, por lo que su parte sobre el coste es de 62,5% dejándote a ti con el 37,5% de la propiedad. Es decir, que te financias menos de la parte internacional del negocio, amén de incurrir en mayores costes de gestión de la producción, seguros de buen fin, gastos financieros etc. Ah, y hay que congeniar creativamente, que eso a veces se olvida… Los productores españoles curtidos, guiñando un ojo, saben que hay formas de esquivar dichos problemas, pero implican, una vez más, poner en práctica de forma “extrema” esa máxima de que somos un país de pícaros.

También tenemos la opción de salir a buscar coproductores o financiación de fuera de Europa, pero ese camino parece también complejo. Iberoamérica resiste apoyado en un par de instrumentos como Ibermedia y sus costes de producción ajustados, pero el punch internacional se resiente. Por eso varios agentes y distribuidores están buscando empaquetar producciones de LatAm con productores europeos, porque tener ‘matricula’ europea sube los precios y cubre cuota. Ahí se dan oportunidades interesantes …

Las mismas que están perdiendo los productores españoles que ya no hacen TV Movies porque el ICAA poco menos que las ha sacado de las ayudas. Pero si miras la programación de Antena 3 o TVE del fin de semana, verás que la audiencia española las consume y que los que se están forrando son los productores alemanes.

Conferencia sobre financiación en la edición 2017 del American Film Market.

 

DISTRIBUIDORES Y AGENTES DE VENTA

Aquí la situación tampoco es idílica: desde hace ya varios mercados, se está dando una situación complicada. Hasta ahora, muchos agentes o distribuidores internacionales podían esperar a cerrar sus acuerdos en fases tardías de la producción de una película. Hablando en plata, tomando la decisión de adquirir un título lo más tarde posible, minoras el riesgo comercial que esa decisión implica. Sobre todo, en ese tipo de acuerdos que incluyen un Mínimo Garantizado, o MG, es decir una especie de adelanto sobre las futuras ventas que haga del agente o distribuidor, que luego recupera de la cifra de ventas.

Para el productor es una fuente de financiación, pero para el distribuidor o agente significa riesgo. Muchos productores creen que el famoso M.G. es un unicornio y que no existen. De acuerdo en que son escasos, pero existir, existen. Eso sí, si el productor cierra un acuerdo de MG, es una buena noticia para el corto plazo, pero sabe que se resentirá su cifra final de ventas internacionales porque los MGs suelen llevar comisiones de distribución más altas, a veces del doble. Vamos, que el riesgo se remunera bien.

Bien, pues con la entrada de nuevos jugadores con los bolsillos llenos y hambrientos de producto, como Netflix, Amazon, HBO etc., los distribuidores y agentes deben adquirir derechos cada vez más pronto, es decir, deben poner contratos y dinero encima de la mesa.

Parece una mala noticias para este tipo de compañías en países como España donde suele haber menor acceso a la financiación, y beneficiará a empresas de aquellos países que ponen el foco no solo en la producción sino también en la distribución. Pero ese no es nuestro caso por el momento, como muchas veces hemos dicho desde este medio… Y además es una buena noticia para producciones ambiciosas, con recursos y reparto, pero las producciones más modestas y de nuevos cineastas se quedarán fuera una vez más.

En las coproducciones con socios europeos fuertes, estos tienen más acceso a financiación y son más caros produciendo, así que en el reparto de propiedad imponen su poder.

Por cierto, hemos hablado estos días con muchos distribuidores pequeños medios y grandes. Es curioso, porque ellos quieren contarte “cuántas ventas extraordinarias han hecho durante el mercado” y nosotros queríamos saber cuánto dinero estaban dispuestos a poner encima de la mesa para completar sus carteras de derechos de los próximos años. Pero la conclusión es clara: Netflix y compañía están afectando seriamente a su modelo de negocio, están metiendo presión, y muchos productores están intentando ir a vender sus producciones directamente. Y eso se empieza a notar por los pasillos menos concurridos del Loews, sobre todo los primeros días, donde el ambiente y el bullicio eran claramente menores que hace un par de años.

 

PRESENCIA ESPAÑOLA

La presencia española “industrial” suele ser muy numerosa en AFM. Cada año ves muchas caras conocidas, en muchos pasillos y corrillos se habla castellano y, en general, la ‘armada española’ se hace notar. También institucionalmente se participa más … y mejor. Excepto a nivel de medios especializados, donde desde hace ya años solo resiste Cineinforme y poco más (da un poco de coraje ver que otros países sí destacan sus periodistas y los medios se hacen notar, pero este es otro tema que habría que tratar más adelante. Nosotros seguiremos asistiendo a un evento que sigue siendo una referencia internacional).

La presencia a la que nos referimos es la institucional. Desde las autoridades han entendido que no se puede mandar a los productores y distribuidores españoles a competir sin darles un mínimo apoyo.

Stand de Shooting in Spain (Spain Film Commission) en el American Film Market 2017.

Así, en el AFM hemos visitado y entrevistado a Greg Simmons, Manager de la Embajada de España destacado en Los Ángeles, que trabaja en coordinación con el ICEX para ser el famoso umbrella del sector audiovisual español. En pocas palabras, nuestros servicios españoles ofrecen a las empresas españolas una presencia institucional para ayudar a hacer contactos mediante un espacio fijo, que ofrece información relevante sobre el sector, que ayuda para cerrar agendas y localizar información, etc.

Su disposición es estupenda, pero uno no deja de pensar por qué no se intenta una presencia conjunta más coordinada. Me explico: en el AFM te encuentras la mesa del ICEX al lado de la mesa de Film Madrid (representada por Samuel Castro), pero separados de las mesas de Canarias, incansables en su labor de promover las bondades de los tax credits y tax rebates que se ofrecen las Islas a los productores españoles y foráneos. Pero uno echa en falta una presencia institucional más homogénea, mas planificada, más uniforme. Al fin y al cabo, el mensaje que se pretende trasladar es: “en España queremos apoyar al sector. Tenemos luz, y talento, y profesionales. Y tenemos opciones para todos los gustos y bolsillos. Y si vienes, tienes el respaldo y las garantías de un país completo”. Eso es lo que echo en falta

 

ASI QUE … ¿DÓNDE ESTAMOS?

 

Netflix y compañía están afectando seriamente el modelo de negocio de los distribuidores: están metiendo presión, y muchos productores están intentando ir a vender sus producciones directamente.

Es difícil sacar conclusiones de un mercado tan amplio, completo y extenso. Hemos visto caras menos alegres los primeros días, aunque después parece que se animó todo en general. Hemos visto muchos stands, de muchos países. Hemos visto viejas fórmulas, que aun mostrando un cierto agotamiento, todavía son válidas. Pero también hemos visto muchos ejecutivos cogiendo Ubers hacia otras zonas de Los Ángeles, hacia donde están los nuevos jugadores como Netflix y Amazon.

Que estas nuevas empresas te financien la película puede ser una gran noticia, pero debes ser consecuente y aceptar que tu película ya nos será una película de cine, si no de VOD. Es decir, que deberás renunciar a la ventana de cine, porque se estrenará online. No es un comentario romántico sobre el cine, es un comentario sobre el modelo de negocio: renunciaremos a los posibles retornos de explotación, porque produciremos contra un beneficio industrial.

Menos riesgo, ninguna posibilidad de hacer un taquillazo.

Pero bueno, en definitiva, es como funcionan los productores de TV desde hace tiempo. Son cambios que este reportero no critica ni valora. Solo expone que esta industria, como todas las demás, se configura por la demanda, no por la oferta. Y la demanda abraza con fuerza las nuevas formas de ver películas, donde tiene menos cabida la sala de cine. No desaparecerá del todo, pero el ajuste está siendo duro.

Este AFM ha dejado claro que el negocio está cambiando en un sector que, durante muchos, ha estado haciendo las cosas al viejo estilo tradicional